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Perro vomitó después de tomar el medicamento: ¿qué hacer?

Ver a tu perro vomitar después de tomar un medicamento puede generar preocupación y dudas sobre cómo actuar. Este tipo de situación no es rara en la rutina veterinaria, y entender las posibles causas, riesgos y qué hacer es fundamental para garantizar la salud de tu mascota. En este artículo, vamos a explicar por qué esto puede ocurrir, cuándo debes preocuparte y cuáles son los próximos pasos recomendados. Algunos perros, como este Yorkshire Terrier, pueden presentar vómitos después de tomar medicamentos. Saber cómo actuar es esencial para su bienestar. ¿Por qué mi perro vomitó medicamento? Existen varias razones por las cuales un perro puede vomitar después de recibir un medicamento. Algunas de las causas más comunes incluyen:
Irritación gástrica: Ciertos medicamentos, especialmente antiinflamatorios, antibióticos y analgésicos, pueden irritar el estómago, sobre todo si se administran sin alimento. Esto puede provocar náuseas y vómitos.
Hipersensibilidad o alergia al medicamento: Aunque es poco común, el vómito puede ser una reacción alérgica al principio activo, a los excipientes o a los conservantes presentes en el comprimido o en la solución.
Administración incorrecta: Si el medicamento se administra de forma brusca, sin diluir adecuadamente o con demasiada fuerza, el animal puede atragantarse, estresarse y vomitar poco después.
Estómago vacío o demasiado lleno: Administrar medicamentos con el estómago completamente vacío o justo después de una comida abundante también puede predisponer al vómito. Algunos fármacos requieren un intervalo específico para que la absorción sea ideal.
¿Cuándo el vómito es motivo de preocupación?
Debes estar atento a los siguientes signos:
El perro vomita todas las veces después de tomar el medicamento.
El vómito viene acompañado de diarrea, apatía o fiebre.
El perro presenta salivación excesiva, temblores o hinchazón en el rostro.
El vómito ocurre varias horas después de la medicación, lo que puede indicar que no está directamente relacionado con la administración del fármaco.
El animal está en tratamiento por una condición grave (como una infección, dolor intenso o postoperatorio), y no absorber el medicamento puede comprometer su recuperación.
En estos casos, es fundamental contactar al médico veterinario de inmediato.
¿Qué hacer si mi perro vomita después de tomar el medicamento?
Observa el tiempo entre la medicación y el vómito: Si el perro vomita hasta 30 minutos después de la administración, es posible que el medicamento no haya sido absorbido. Esto debe ser comunicado al veterinario, quien podrá indicar si es necesario repetir la dosis. Nunca la repitas por cuenta propia.
Verifica si el comprimido fue expulsado: A veces, la pastilla aparece entera en el vómito. Si la ves claramente, es señal de que no fue absorbida, y puede ser necesario administrarla nuevamente bajo orientación profesional.
No repitas la dosis de inmediato: Dar el medicamento otra vez sin orientación puede causar más irritación. Espera la recomendación del veterinario antes de volver a administrarlo.
Protege el estómago en la próxima administración: Algunos medicamentos pueden darse con comida para reducir la irritación gástrica, pero esto debe ser aprobado por el veterinario, ya que en ciertos casos el alimento puede interferir en la absorción del fármaco.
Consulta al veterinario por alternativas: Si tu mascota tiene vómitos con frecuencia al medicarse, puede ser necesario cambiar el tipo de medicamento, la presentación (comprimido, líquido, inyectable) o incluso asociar un protector gástrico.
Consejos para evitar vómitos después de la medicación Administra el medicamento siempre siguiendo las indicaciones del veterinario.
Pregunta si debe darse con o sin alimento.
Usa un premio o golosina para disimular el sabor del medicamento, si está permitido.
Mantén al perro tranquilo y en reposo después de la medicación.
Evita forzar la administración, ya que el estrés también puede causar vómito. Conclusión
Aunque el vómito después de tomar un medicamento puede ser un signo de reacción adversa, la mayoría de las veces se debe a irritación gástrica o a una administración incorrecta. Lo más importante es mantener la calma, observar a tu mascota y contactar al veterinario antes de repetir o suspender cualquier medicamento. Así, garantizas la seguridad y eficacia del tratamiento de tu mejor amigo.
Referencias:
Papich, M. G. (2021). Saunders Handbook of Veterinary Drugs: Small and Large Animal. Elsevier. Plumb, D. C. (2018). Plumb's Veterinary Drug Handbook. Wiley-Blackwell. Sobre el autor del texto

Dr. Felipe Garofallo es médico veterinario especializado en ortopedia y neurocirugía de pequeños animales. Es fundador de la clínica Ortho for Pets, ubicada en São Paulo, Brasil, un centro de referencia en cirugía ortopédica veterinaria. Agenda una consulta presencial u online por WhatsApp: +55 (11) 97522-5102.

Terapia multimodal del dolor crónico en perros con enfermedades ortopédicas

El dolor crónico en perros con enfermedades ortopédicas representa uno de los mayores desafíos en el manejo clínico, tanto por el impacto en el bienestar del paciente como por la dificultad de lograr un control adecuado y sostenido. Afecciones como la displasia de cadera, la osteoartritis secundaria, la rotura del ligamento cruzado craneal, la luxación de rótula y las patologías de columna suelen generar dolor persistente asociado a inflamación, alteraciones biomecánicas y sensibilización periférica y central. Por ello, el enfoque más aceptado actualmente es la terapia multimodal del dolor, que combina diferentes fármacos, técnicas y medidas no farmacológicas con el objetivo de actuar sobre múltiples vías fisiopatológicas del dolor. Desde el punto de vista farmacológico, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) siguen siendo la base del tratamiento, ya que ofrecen efectos analgésicos y antiinflamatorios al reducir la producción de prostaglandinas. Sin embargo, su uso aislado suele ser insuficiente en cuadros crónicos y está limitado por los posibles efectos adversos gastrointestinales, renales y hepáticos. En este contexto, los fármacos adyuvantes son fundamentales. La gabapentina, por ejemplo, se emplea en casos de dolor neuropático o hipersensibilidad, bloqueando los canales de calcio dependientes de voltaje; la amantadina puede utilizarse como antagonista de los receptores NMDA, reduciendo la sensibilización central; y el tramadol, aunque con eficacia variable en perros, puede tener un efecto sinérgico dentro de protocolos combinados. En algunos casos, también se consideran opioides de corta duración en fases de agudización. Los nutracéuticos y las terapias de apoyo representan otro pilar importante. Compuestos como la condroitina, la glucosamina, el ácido hialurónico oral y la PEA (palmitoiletanolamida) han ganado espacio como moduladores de la inflamación y protectores del cartílago. Los ácidos grasos esenciales, especialmente el omega-3 (EPA y DHA), muestran evidencia consistente en la modulación de la respuesta inflamatoria y en la ayuda para el control del dolor crónico. La suplementación continua puede potenciar los efectos de la terapia farmacológica y reducir la necesidad de dosis más elevadas. Dentro de las terapias no farmacológicas, la fisioterapia veterinaria ocupa un papel central. Modalidades como la hidroterapia, la electroestimulación, el ultrasonido terapéutico, la laserterapia y los ejercicios dirigidos no solo contribuyen al control del dolor, sino que también mejoran la recuperación funcional, el rango de movimiento y la fuerza muscular, evitando compensaciones que podrían empeorar el cuadro. La acupuntura y, en casos seleccionados, el implante de oro en articulaciones, también han demostrado beneficios adicionales como coadyuvantes. El control del peso resulta igualmente indispensable, ya que la obesidad aumenta la sobrecarga articular y disminuye la eficacia del tratamiento. Finalmente, la educación del tutor es parte esencial de la terapia multimodal. Orientar sobre modificaciones ambientales, el uso de superficies antideslizantes, rampas o escaleras, así como sobre la importancia de la adherencia al tratamiento y de las reevaluaciones periódicas, garantiza resultados más consistentes. El manejo del dolor crónico debe entenderse como un proceso continuo, adaptado a la respuesta del paciente con el paso del tiempo, con ajustes graduales en la farmacoterapia, la rehabilitación y las medidas de apoyo. De este modo, la terapia multimodal no solo amplía la eficacia analgésica, sino que también mejora la calidad de vida y prolonga la funcionalidad de los perros con enfermedades ortopédicas. Refleja la comprensión moderna de que el dolor crónico es multifactorial y, por lo tanto, solo puede tratarse con éxito mediante estrategias combinadas. Referencias: Mathews, K. A., Kronen, P. W., Lascelles, D., Nolan, A., Robertson, S., Steagall, P. V., Wright, B., & Yamashita, K. (2014). Guidelines for recognition, assessment and treatment of pain. Journal of Small Animal Practice, 55(6), E10–E68.Johnston, S. A. (2017).

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