
Lesión del iliopsoas en perros: una causa oculta de cojera
- Felipe Garofallo

- 29 jul
- 3 min de lectura
La lesión del iliopsoas en perros puede permanecer oculta durante semanas porque el músculo se encuentra en una zona profunda, junto a la región lumbar, la pelvis y la cara interna del fémur. El conjunto formado por el psoas mayor y el ilíaco participa en la flexión de la cadera y ayuda a estabilizar la columna lumbar. Cuando sus fibras o su tendón sufren una distensión, el perro puede seguir apoyando la extremidad, pero acorta el paso y evita determinados movimientos.
El problema se observa con frecuencia en perros deportivos, animales muy activos y pacientes que resbalaron, separaron demasiado las extremidades posteriores o realizaron una arrancada brusca. También puede aparecer como lesión secundaria. Un perro que cojea por rotura del ligamento cruzado craneal, displasia de cadera o dolor lumbosacro modifica el uso de la extremidad y sobrecarga el iliopsoas. En esos casos, tratar solamente el músculo sin reconocer la enfermedad principal favorece las recaídas.
Los signos varían. Algunos perros presentan cojera después del ejercicio y parecen normales cuando descansan. Otros evitan saltar, subir al automóvil, correr o extender la extremidad hacia atrás. Puede haber dolor en la ingle, aunque no siempre existe una inflamación visible. En lesiones crónicas, el tutor puede notar menor rendimiento, pasos más cortos, dificultad para sentarse de forma simétrica y pérdida de masa muscular en el muslo.
Durante la exploración ortopédica, la combinación de extensión de la cadera y rotación de la extremidad puede tensar el iliopsoas y reproducir el dolor. La maniobra debe realizarse con cuidado, porque forzar una articulación dolorida puede aumentar las molestias. El veterinario también examina la rodilla, la cadera, la columna y los demás músculos para detectar causas simultáneas. La localización precisa es importante porque el dolor lumbar, la enfermedad de cadera y la lesión del iliopsoas pueden coexistir.
Las radiografías son útiles para evaluar huesos y articulaciones, pero una radiografía normal no descarta una distensión muscular. La ecografía musculoesquelética puede mostrar alteración de las fibras, edema, fibrosis o lesiones próximas a la inserción en el trocánter menor. La resonancia magnética aporta más detalles en casos seleccionados. Las imágenes deben interpretarse junto con la historia y la exploración física, ya que pequeñas asimetrías no siempre explican la cojera.
La recuperación suele requerir una reducción temporal de las actividades que estiran el músculo o exigen movimientos explosivos. Esto no significa mantener a todos los pacientes completamente inmóviles durante un tiempo indefinido. El plan puede combinar paseos controlados, analgesia prescrita, recursos físicos y ejercicios progresivos. La rehabilitación veterinaria ayuda a recuperar movilidad, fuerza del tronco y control de las extremidades sin adelantar cargas que el tejido todavía no tolera.
Los estiramientos realizados sin supervisión requieren cautela. Una extensión intensa de la cadera puede volver a lesionar fibras en cicatrización, sobre todo en la fase inicial. El regreso a las carreras, los saltos y los juegos debe basarse en la ausencia de dolor, la simetría de la marcha y la fuerza, no únicamente en el número de días transcurridos. Cuando existe pérdida muscular, el fortalecimiento gradual también reduce compensaciones y protege otras estructuras.
El pronóstico suele ser favorable en lesiones leves o moderadas correctamente identificadas, pero los casos crónicos pueden necesitar más tiempo y la investigación de enfermedades asociadas. Si la cojera reaparece después del ejercicio, el perro evita extender una extremidad posterior o las radiografías previas no explicaron el problema, debe considerarse el iliopsoas. Una conducta individualizada evita un reposo insuficiente, una rehabilitación excesiva y el regreso prematuro a la actividad.
Referencia bibliográfica: Spinella, G.; Davoli, B.; Musella, V.; Dragone, L. Observational Study on Lameness Recovery in 10 Dogs Affected by Iliopsoas Injury and Submitted to a Physiotherapeutic Approach. Animals, v. 11, n. 2, 419, 2021. doi: 10.3390/ani11020419.
Referencia bibliográfica: Cannon, M. S.; Puchalski, S. M. Ultrasonographic evaluation of normal canine iliopsoas muscle. Veterinary Radiology & Ultrasound, v. 49, n. 4, p. 378-382, 2008. doi: 10.1111/j.1740-8261.2008.00385.x.